CÓMO DESACTIVAR TUS PENSAMIENTOS NEGATIVOS

A menudo rondan pensamientos negativos por nuestra mente y lo hacen de manera repetitiva. Como ya he compartido en alguna otra ocasión, conviene saber que, a diario, tenemos más de 60.000 pensamientos que “pasean” por nuestra mente sin cesar y la gran mayoría de ellos entran en proceso automático, acaban siendo repetitivos.

Debes saber que los pensamientos crean conexiones neuronales en nuestro cerebro que segregan sustancias químicas que provocan sensaciones positivas o negativas.

Por tanto ¿cómo crees que se puede sentir una persona negativa que repite pensamientos negativos a diario, ¿te pasa alguna vez?… ¡es terrible y cuanto más repetitivo peor!.

Estos químicos llegan a crear una adicción que provoca que “necesites seguir pensando igual”. Es una adicción inconsciente que genera sensaciones y reacciones. Es muy parecido a lo que sucede con el tabaco por ejemplo. A pesar de saber que es tóxico, los fumadores quieren más. Como ves, es fácil que puedas caer en esa dinámica sin darte cuenta.

¡Fíjate lo importante que es que tus pensamientos sean de calidad y positivos!

COMO DESACTIVAR UN PENSAMIENTO NEGATIVO CUANDO ESTÁS EN ESA RUEDA

Si quieres que tu estado anímico mejore te sugiero que practiques los siguientes 4 pasos con constancia y verás lo que sucede:

  1. Toma conciencia de tus pensamientos identificando cuales son y cuando aparecen.
  2. Toma la decisión de no prestarles atención. Permite que sean fugaces, que no se instalen y se conviertan en repetitivos, evita que pasen a ser inconscientes (automáticos) para eliminar la adicción que antes te explicaba. Imagina tu casa ¿dejas entrar a cualquiera?. No verdad, sólo a personas agradables con las que te apetece estar, pues ¡lo mismo con tus pensamientos a partir de ahora!. No entran salvo que sean agradables y amables contigo. Para ello puedes repetir ¡No te acepto! 3 veces mientras te mueves físicamente de forma relajada.
  3. Usa tu cuerpo. Cuerpo y mente están conectados. Si ves que tu mente se te resiste usa tu cuerpo. Levántate, muévete, limpia, sal… Mover tu cuerpo a otro espacio moverá también tu mente a otro lugar mientras vas decidiendo algo que hacer ¡ahora! en ese preciso instante: ponerte música, salir a comprar…
  4. Busca soluciones. Si sabes lo que te preocupa concéntrate en empezar a pensar en soluciones, por pequeñita que sea. Un solo paso te pone en marcha y el camino es la suma de pequeños pasos. Tu mente, cual buscador de tesoros, se pondrá en movimiento para orientarse hacia lo que te puede hacer salir de donde estás.

Si sigues estos pasos verás cómo empezar a lograr que esos químicos nocivos que andan por tu mente empiecen a salir y así puedan entrar aquellos que te harán sentir mucho mejor. Así que ahora toca empezar a ponerlos en práctica y ¡créeme que no es tan difícil si le pones ganas y constancia!

Un saludo y hasta pronto,

 

Cristina FabréLOGO-Cristina Fabre
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