¿TE PREOCUPAS O TE OCUPAS?

¿Te pasa que algunas veces te agobias, te preocupas por algo que no sabes si va a ocurrir?… «y si me deja, y si me despiden, y si no apruebo…»

Cuando nos preocupamos por algo estamos conectados a pensamientos negativos, dudas, temores y miedos, muchas veces irracionales, que nos mantienen «atados» a posibilidades negativas que quizás nunca se den.

Ocuparse significa detectar qué sucede para resolverlo y nos enfoca en la búsqueda de la solución.

«Ocuparse» significa adoptar una actitud más racional y positiva que permite encontrar soluciones más efectivas y rápidas.

Pensar una y otra vez en algo que no puedes resolver puede llevarte a un círculo vicioso del que es difícil salir.

Lo cierto es que a veces le damos vueltas y más vueltas a lo mismo y eso nos genera nerviosismo, ansiedad o miedo. Entramos en un bucle del que nos cuesta salir, cuanto más tiempo pasemos en él, más difícil será la salida. Es como si la luz se apagara.

 

 

Para minimizar el riesgo de entrar en bucle es conveniente no anticiparnos a lo que nos pueda pasar en el futuro. Se trata de evitar esa tendencia a imaginar que nos hacer temer por un futuro que, tal vez, ni siquiera va a suceder.

¿Te imaginas qué tal sería disfrutar del presente y cuando llegue el momento que te inquieta «ocuparte» para solucionar el tema en cuestión?.

Pensar en lo que nos inquieta es normal ¡claro que sí! siempre que se utilice para encontrar soluciones. Sin embargo, la solución no siempre depende de nosotros de manera que vale la pena empezar a pensar en lo siguiente:

  1. Aleja la incertidumbre y «mira de frente la situación»: Piensa en lo que te preocupa y en lo peor que puede pasar y cómo lo vas a solucionar si se da el caso. Concentrarte en la solución hará que te sientas preparada/o para resolverlo.
  2. Aquí y ahora: Aprende a disfrutar de lo que haces en cada momento. En lugar de divagar, imaginar o inventar, vive el momento porque no lo vas a recuperar.
  3. «Y si…»: Cuando pensamos «Y si…» significa nuevamente que estamos adelantándonos a un posible suceso que «a saber si ocurre o no». Si algo no sale como te gustaría ¡bueno…! habrá nuevas oportunidades. Vivir, a veces, puede no ser fácil pero ¡merece la pena vivirla desde la actitud positiva haciendo de cada equívoco un nuevo aprendizaje!. Te ayudará a sentirte mejor contigo.
  4. Relativiza: Relativizar es «quitarle peso» a lo que te preocupa. Piensa, por ejemplo, ¿cómo afectará esto que me preocupa ahora a 3 años vista?. Tal vez te des cuenta de que no es tan importante como crees y si lo es… ocúpate de buscar soluciones con actitud racional y positiva.
  5. Prémiate con un pensamiento positivo: Cuando sientas que te preocupas por algo, date cuenta, para, muévete (desplázate de lugar) y piensa en algo que te haga feliz: recuerdos, música, olores, sonidos para conectarte con esa emoción que te aportará serenidad. Se trata de entrar en calma y recordar que «después de la tormenta vuelve a salir el sol».

 

Quien se preocupa vive con menos alegría que quien se ocupa de resolver sus asuntos cuando llegan y, mientras tanto, aprovecha y vive el presente como algo que merece la pena.

¿Cómo prefieres vivir tú tu vida?

Cristina Fabré LOGO-Cristina Fabre
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